Ayer sostuve una interesante charla con un muy buen amigo mío, que votó por Humala el pasado domingo. Más allá de cualquier improperio que se me ocurrió lanzarle en ese momento (semanas antes me había sugerido que iba a votar por el nacionalista, pero en realidad no le creí), me planteó sostener un debate (vía messenger) con fundamentos, dejando de lado ataques personales a los candidatos.
Acepté y mantuvimos un debate alturado (que no teníamos desde hace varios años cuando en la universidad discutíamos sobre algún tema serio), y si algo quedó bien en claro fue que ninguno de los dos iba a cambiar su posición.
En líneas generales, lo que este buen amigo me dijo fue que había votado por Humala porque estaba buscando un cambio radical, para que el Perú mejore, para que los más necesitados empiecen a mejorar su situación, etc.
No soy quién para discutirle sus razones de voto a nadie. Y menos a un amigo querido. Sin embargo cuando le hice una pregunta final y no me la supo responder, me di cuenta que quizás esa es la situación en la que se encuentran muchos de los votantes por Humala, que están desesperados por un cambio pero que –pese a que digan lo contrario- esta vez votaron sin pensar realmente.
Le planteé la siguiente pregunta: ¿Cómo consideras tú que beneficiará a ti y a tu familia un gobierno de Humala? Mi amigo me respondió que no se había pensado en eso. Me repitió que esta vez esta consciente de haber emitido un voto maduro y que lo había visto desde un plano de justicia social, que había tratado de colaborar con el progreso de los más pobres del Perú y que no había sido egoísta en estas elecciones.
"Mira –le dije- todo eso suena bonito y espera sinceramente que algún día suceda, pero uno siempre tiene que ver por el bienestar de su familia. Y no solo me refiero a la esposa e hijos, sino a los padres, hermanos y demás. Ahora, si en la segunda vuelta gana Humala ojalá que no se le ocurra tomar los medios de comunicación porque sino tanto tú como yo nos fregamos".
Esta última aseveración la hice pensando en el plano laboral. Podemos achacarle cualquier problema a los dos candidatos que hoy se siguen peleando por la segunda vuelta, pero más allá de sus defectos y virtudes tenemos la seguridad de que el respeto a las instituciones y a las libertades básicas se respetará. Sin embargo, en el caso del señor Humala Tasso no podemos decir lo mismo. No tenemos esa certeza.
Creo que la pregunta que le hice a mi amigo y que usé para titular este comentario es la que nos debimos hacer cada uno antes de emitir nuestro voto, pero no con el nombre del ex militar, sino con el nombre del candidato por el que votamos. Ojo, la pregunta continúa siendo válida para hacerla con quienes pasen a la segunda vuelta.
Todavía sigo pensando que la mejor opción en una segunda vuelta entre Humala y García, para mí, es el voto viciado (o nulo o en blanco, el que más prefieran). Ya estoy escuchando a varios que dan por descontado el triunfo de Alan ante Lourdes Flores, y que han hecho de tripas corazón y, algunos hasta con lágrimas en los ojos, preferirán marcar la estrella. Yo todavía digo que
No.
(Foto: Captura de TV - Canal N)