Hace un buen tiempo leí la trascripción de la
entrevista que le hizo
Larry King a
Sylvester Stallone, en la cual el actor señalaba que se encontraba filmando la sexta parte de
Rocky y anunciaba el retorno de
Rambo, en un cuarto filme. En ese momento ambos anuncios me sonaron algo absurdo, pues pese a ser sus dos personajes emblemáticos Stallone ya es un sesentón que no puede seguir haciendo de héroe de acción.
Algunas semanas después llegó a mi correo un mensaje en donde me invitaban a ver, gracias a
You Tube, el trailer de la más reciente entrega de la historia del boxeador callejero que llega a disputar el campeonato mundial, que alcanza el título y luego lo pierde todo, que tendrá el título de
Rocky Balboa.
Ahora una noticia –obviamente previendo todas las movidas que se harán para el relanzamiento del personaje- pone al boxeador de la gran pantalla nuevamente en mi cabeza. Resulta que la Comisión de Arte municipal de
Filadelfia aprobó el plan de volver a colocar la estatua de Rocky Balboa cerca de las escaleras de la entrada del
Museo de Arte de la ciudad, las mismas que
Sylvester Stallone subió corriendo en una escena clásica de estas cintas.

En la historia (creo que es en la
segunda o en la
tercera película) supuestamente la ciudad decide colocar esta estatua del boxeador con los brazos en alto, para honrar a su hijo predilecto. Luego, me parece que la quinta película termina con una toma de la estatua. Leyendo este cable, me entero que fue el propio actor quien donó a la ciudad, en 1982, la estatua de 2.6 metros de altura y desde ese entonces
Filadelfia no ha sabido qué hacer con ella. Tras permanecer un tiempo junto a las ya míticas escaleras, fue trasladada al campo deportivo Spectrum, al sur de la ciudad, y finalmente a un depósito.
En lo particular, la que más me gusta es la
primera. La
segunda y la
quinta son buenas también (es justo en esta última donde se intentó recuperar un poco la magia del inicio de la historia). La
tercera no me gustó tanto (pero la puedo ver sin problemas), mientras que la
cuarta sí me pareció totalmente innecesaria (el íntegro de la trama es totalmente absurdo y lo único rescatable es la presentación del arrogante
Apollo Creed, junto a
James Brown, poco antes de morir por las manos de
Ivan Drago). Espero sinceramente que la nueva película sea buena y que por lo menos justifique su realización.
El cable finaliza indicando que las escaleras del museo de arte de Filadelfia “se han convertido en una atracción popular entre los turistas, que suben corriendo y alzan sus puños al llegar arriba imitando a Stallone”. Sinceramente, si yo tuviera la oportunidad de visitar esa ciudad seguramente intentaría hacer eso. Y si pudiera grabarlo en video sería mucho mejor. Acá en Lima, lo más cercano que tenemos son las escaleras del Palacio de Justicia. Pero esas no las pienso subir corriendo.
Estas son las escaleras en cuestión
Este es el trailer de la nueva película
Videos: Youtube.com
Fotos: Vía Blog.2maniacos y Movieprop.com