
Una de las cosas buenas de tener la edad que tengo es que he podido crecer casi a la par del desarrollo de los juegos de video… o al menos así lo creo. De chiquito el primer juego que pude tener entre mis manos fue uno de bolsillo, del cual no recuerdo el nombre. Solo sé que era verde, con la pantalla monocromática (como la de una calculadora) y tenía como protagonistas a un gato y a un ratón.

Más adelante, mis papás hicieron un esfuerzo y lograron comprarnos un
Atari 2600 de segunda mano. Recuerdo que lo fuimos a comprar una noche y quien nos lo vendió vivía en
Lince. Me parecía lo máximo, por los colores, la música y la variedad de juegos (que venían en cartuchos negros ¿se acuerdan?).
Como olvidarse de juegos tan bacanes y novedosos para su época (que ahora languidecen ante los más modernos) como
Combat (con este cartucho nos vino),
Frogger,
Space Invaders,
Defender,
Asteroids,
Enduro,
Superman (que a todos les parecía aburrido, pero a mi me apasionaba harto),
Missile Command (con el que mi hermano mayor una vez se envició) y más.
Años más tarde apareció el
Nintendo con sus controles cuadrados y con Mario Bros. como estandarte. Recuerdo que a un primo mío se lo compraron y era de ley que en cada visita nos enviciáramos con el jueguito. Usaba unos cartuchos gradazos.
Luego, uno de mis hermanos lo compró el
Super Nintendo y así llegó a la casa. La calidad de los gráficos y la música era superior. Los cartuchos eran más pequeños y, como era lógico, empezaron a aparecer las versiones piratas de los juegos en Lima. Desde allí empezamos a disfrutar en particular
los juegos de fútbol (como Super Soccer 1 y 2 e International Super Star Soccer, que en las versiones de los juegos piratas contaban con nombres de jugadores y equipos del campeonato local).
Al poco tiempo, apareció el
Play Station, que revolucionó nuestra experiencia en videojuegos, con más títulos (ahora en CDs), mejores gráficos y superior audio. Cada vez las acciones parecían más reales. En mi casa, sin embargo, seguíamos enganchados con los juegos de fútbol.
Poco después apareció el
Nintendo 64. Mi hermano se lo compró, pero fue en vano pues por lo caro de los cartuchos y la limitada oferta en Lima estábamos condenados al aburrimiento, así que regresamos al PS.
Mi hermanos se fue y se llevó su PS y su N64. Yo empecé a trabajar, y con parte de mi primera gratificación
compré el mío, que para ese entonces contaba con un diseño más moderno.
Al poco tiempo apareció el
PS2, más moderno aún, con mucho mejores gráficos y audio, con más colores y mucho más real. Como era de esperarse, mi hermano se lo compró. Fui viendo los juegos que se compraba, pero tuve muy pocas oportunidades de jugarlo.
Allí nomás me casé y decidí regalarle a mi sobrino mi viejo PS1 con todos mis discos. Luego me arrepentí, pues pese a que no era un vicioso de los juegos, me servían para distraerme un poco.
Ahora, poco más de un año después que un muy amigo mío se compró el suyo, y estoy empezando a hacer cuentas para ver si es que me compro uno el año que viene, me choco con la noticia de que ya lanzaron el PS3, como era de suponerse superior a su antecesor, pero a la vez mucho más caro (ni qué hablar del
Wii,
Xbox u otros similares, que están también fuera de mi alcance).
¿Volveré a tener algún juego de video en casa? No creo que sea pronto, pero espero que sí.
Más información Fotos: Wikipedia.org, pacs-portal.co.uk, cifrovik.ru, playnintendo.free.fr, Microkit.free.fr, pinballhispano.net, myoldmac.net, Flipsiderunner.com, Zone.bomberoza.net, Atariguide.com, Perso.orange.fr, Framingpeople.com, 3mul.free.fr
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